sábado, 19 de septiembre de 2015

Nuestros vecinos

         ¡Qué poca importancia damos a veces a las cosas que, mirándolo bien son las que verdaderamente importan! Y, ¿a qué va esto ahora? Pues a algo tan simple y tan sencillo como es el transcurrir diario en la vida cotidiana. Hay algo que está muy claro, aunque todos no lo veamos siempre con claridad, y es que las personas nos necesitamos, y nos necesitamos siempre.

            
Haciendo un postre con Mery
Nuestra experiencia con los vecinos así nos lo grita cada día. Tenemos unos vecinos que son maravillosos, siempre están pendientes de lo que podamos necesitar y si aparentemente no necesitamos nada, comparten con nosotras parte de lo que es su comida cotidiana. Con frecuencia nos suben arroz, guisado con extraordinario primor; chapati, que saben es una comida india que nos gusta mucho; algún postre dulce que Mery elabora con mucho cariño y muy requete bien; por no hablar de las exquisitas papayas que nuestro cuerpo tanto agradece. Podíamos seguir... sí, si se trata de mover algo de peso, ahí tenemos a Ballá que nos hace ese trabajo, si nos falta el agua ahí está él acarreando buenos cubos para servir a aquello que necesitamos. Bueno, un sin fin de cosas buenas y positivas. Ellos son pobres, muy pobres porque sus ingresos son muy bajos, a pesar de que tanto el marido como la mujer trabajan muchísimo.

            
Amullu el día de su cumpleaños, cuando cenamos
Este matrimonio tiene un hijo, Sanjey de trece años, y una hija, Amullú que hace poquito cumplió los doce. Nos invitaron a cenar con ellos y fue un cumpleaños diferente y lleno de alegría. Los niños nos quieren un montón y con frecuencia suben a nuestra casa a traernos algo o simplemente a estar con nosotras. Ellos hablan telugu y no nos entendemos demasiado con la lengua, pero hay una relación muy entrañable y a nuestro estilo y al suyo nos comunicamos bien.
 
            El día de la amistad, que aquí se celebra mucho, un momento antes de iniciar nuestra oración de la tarde, se presentaron todos en nuestra casa muy risueños y contentos. Nosotras ni nos habíamos enterado de la celebración de tal fiesta, y con un sentido bien profundo nos fueron colocando a cada una la pulserita que ellos mismos habían fabricado, diciéndonos con alegría "Happy friendship day". Compartimos un poco y luego bajaron a su casa tan felices.
 
Cenando en su casa

            En esto yo observo varias cosas: una, la transmisión de unos valores que sin muchas palabras unos padres regalan a sus hijos; otra, cómo la gente sencilla es capaz de compartir todo, lo material (que no es abundante, sino más bien escaso) y su tiempo, su cariño y su amistad; hay una relación de familia a familia. Nosotras les decimos que entre las dos familias hacemos una única gran familia y eso les pone muy contentos. No son palabras, es una realidad, y la vivencia es mutua. Nosotras nos sentimos protegidas y ellos de otra manera también se sienten acompañados por nosotras. Cada uno nos damos aquello que el otro necesita y en esa simplicidad todos salimos beneficiados.


Foto con toda la familia

           ¡Qué bonito es poder compartir lo que somos y lo que tenemos con otras personas!

           Desde esta página un H U R R A muy alto y fuerte para quienes saben compartir con los demás, para quienes potencian la vida de familia y hacen felices a los que tienen a su lado.

jueves, 30 de julio de 2015

Dios sigue llamando

Lo primero volver a reencontrarme con los que seguís un poquillo lo que pasa por aquí a través del blog. Ha sido un tiempo de mucho calor y nos hemos tomado unas pequeñas vacaciones.

Cuando miramos a nuestro alrededor  parece que Dios ha hecho un nuevo pacto con la humanidad y ya no llamara a los hombres y mujeres a su servicio a través de los hermanos. Pero esto no es así. Dios continúa llamando y llama a todas las edades. Sí, quiero contaros mi experiencia de hace no demasiados días aquí en Naidupet. Un grupo de 21 jóvenes recibieron la ordenación como diáconos para servir al mundo a través de la Iglesia porque Jesús les ha llamado a seguirle igual que en otro tiempo lo hizo a Pedro, Juan, Pablo y a tantas personas a lo largo de la historia. Es curioso que en un país de minoría cristiana (tan solo un 2%) tantos jóvenes sean capaces de responder a Dios de manera positiva, con mucha vida y con un saco lleno de ilusión.

Participamos con mucha alegría en la ceremonia, larga donde las haya, ya que a lo habitual  en este lugar se unía el hecho de ser 21 los ordenados y una celebración muy especial por lo que ella supone. Todos los allí presentes disfrutamos y rezamos, acompañando a nuestros familiares, hermanos y amigos. Las familias vivieron la fiesta con mucha intensidad. Todo el mundo estaba feliz y esa felicidad se propagaba en el ambiente, se podía tocar. La verdad que impresiona ver a tantos jóvenes dispuestos a dar su vida, su tiempo y su buen hacer en favor de la humanidad cuando estamos demasiado acostumbrados a ver otro tipo de cosas. Son jóvenes alegres, llenos de vida. Ellos se preparan a diario a través de sus estudios y con las experiencias pastorales que realizan en diferentes momentos.

Hubo un momento de la Eucaristía, cuando todos se postran en el suelo y la asamblea va rezando y cantando, realmente impresionante. Eran 21 chavalotes que en esa postura humilde donde las haya querían expresar su actitud ante el Jesús que les llama.
El Sr. Obispo en su homilía les animó a ser fieles a esa vocación a la que Dios les ha llamado y a servir con generosidad especialmente a los más pobres. Todos nos sentíamos un tanto interpelados. Muchos de los allí presentes nos sentíamos subidos en la misma barca.
Cuando acabó la ceremonia enhorabuenas, saludos, presentación a algunas de las familias; se entiende que los amigos nos presentaban a sus familias  que disfrutaban también de nuestra amistad hacia sus hijos y hermanos.
De todos los ordenados hay dos a los que me une y nos une una bonita amistad. Nos hemos ido conociendo en diferentes momentos y nos hemos ido haciendo amigos. Ellos nos presentaron a sus familias y uno de ellos estuvo por la tarde en casa con todos los suyos. Fueron también momentos bonitos, aunque, como siempre decimos, la lengua nos separa bastante. Esta familia solo hablaba "tamil", otra de las múltiples lenguas de India y con el inglés nos íbamos entendiendo a través del recién ordenado y otro sacerdote amigo que habla la misma lengua. A pesar de ese inconveniente, creo que nos relacionamos bien. La familia marchó muy contenta de nuestra casa, les esperaba una larguísima noche en el tren. Y es que en India las distancias son muy grandes y los medios para desplazarse poco cómodos.
El lunes asistimos a la misa en la que uno de nuestros amigos hacía su primera homilía. Estaba nervioso, pero lo hizo muy bien.
Desde esta página quiero dar gracias a Dios por la generosidad de estos chicos que, Dios mediante, serán ordenados como sacerdotes en el mes de Abril del año que viene.

miércoles, 17 de junio de 2015

PEQUEÑOS CAMBIOS


Tierra mojada
Han sido semanas de mucho calor, pero el culmen térmico se presentó precisamente cuando nosotras regresamos de Chennai. Las dos primeras semanas fueron un verdadero hervidero en nuestro estado. Seguro que las noticias de los muertos dieron la vuelta al mundo, y no era para menos. Nosotras sufríamos el calor, pero estábamos bien alimentadas y podíamos hidratarnos continuamente, por lo que conseguimos superar esos momentos tan adversos. Pero hubo muchas personas que dejaron la vida en esas circunstancias tan difíciles porque sus condiciones de vida no son nada fáciles en el día a día. Hablar de miles de muertos por la ola de calor no es cualquier cosa y sabemos que hubo gente en nuestros países que temió por nuestras vidas.
Tranquilos, todas nosotras estamos bien, aunque el desgaste que supone someterse a temperaturas que llegan a los 50º  es algo serio. Voy a tratar de plastificarlo un poco y expresar, aunque sea torpemente, las sensaciones que nosotras percibíamos a lo largo del día.   Durante unas cuantas jornadas la temperatura no bajaba de los 42º en toda la noche, con lo que el aire no podía renovarse y todo quemaba a nuestro alrededor. Nuestro pasillo por las tardes se ponía a 48º, así que cuando una se sentaba, la silla echaba fuego; si  trataba de acostarse, no había centímetro en la cama que no ardiera. Yo personalmente dormía, más bien intentaba dormir con la botella de agua congelada a la espalda. A menos de media hora comenzaba a descongelarse y una ni se enteraba de que era portadora de frío porque al contacto con tanto calor sucedía algo que yo jamás había imaginado (mi experiencia hasta entonces era que lo helado al contacto con el calor daba mucho frío) y es que parece que se neutralizaba y no sentía el frío. Son sensaciones nuevas. Cuando abríamos el grifo el agua quemaba, salía prácticamente hirviendo, con lo que los baños no aliviaban demasiado. Al poner en marcha el ventilador, la habitación parecía un hervidero con una olla express que desde arriba iba soltando su vapor. Bueno... y a sí sucesivamente. Seguro que después de todo esto nuestros cuerpos se han fortalecido.     

Pues bien, un buen día amaneció muy nublado y cuando volvimos de la Eucaristía el cielo se empezaba a encapotar a mayor velocidad, con lo que pronto estuvo el cielo totalmente negro.. De repente se levantó un fuerte viento acompañado de una lluvia torrencial. Nuestra primera reacción fue salir a la calle a recibir la tan ansiada lluvia que nos iba a refrescar un poco. Disfrutamos como chiquillas acogiendo en nuestros cuerpos el líquido elemento que tanto se había hecho esperar. Gritamos, cantamos, estiramos nuestros cuerpos y abrimos nuestros brazos en señal de acogida.          Creíamos que llegaban los monzones y que el panorama iba a cambiar radicalmente. No fue así. La mañana estuvo un poco más fresca, pero llegó la tarde y el amigo sol se encargó de calentar aquello que la hermana agua había refrescado un poco. Nuestro  gozo en un pozo, pero agradecimos ese pequeño respiro. A lo largo de la semana pasada ha habido alguna tormenta que ha ayudado a bajar un poco las altas temperaturas, pero de recibir a los monzones parece que todavía nada. Dicen las gentes del lugar que este año es diferente y que van a tardar un poco en venir y van a ser más suaves y más cortos. Esperemos que las cosas vayan cambiando poco a poco.

            Ahora la temperatura es bastante más suave, aunque todavía sigue el calor. La diferencia es que por la noche baja y de día la máxima está en 39º o 40º.
Ya veis, uno se va haciendo a lo que le toca. Son pequeños cambios, pero nos ayudan a mantener la esperanza de que un día no muy lejano esto va a cambiar.

martes, 2 de junio de 2015

DISFRUTAR EN CHENNAI

Con la Madre General
             La Casa General de Chennai parece nuestra casa de toda la vida.  Allí nos acogieron las hermanas el día que llegamos y allí volvimos antes de regresar a Khammam. Menos mal porque en esta ciudad hace calor y eso nos permitió adaptarnos un poco a la ardiente realidad que nos esperaba en nuestro lugar. Las hermanas se desvivieron porque nos encontráramos lo mejor posible. Estuvieron todo el tiempo pendientes de nosotras para que comiéramos bien, descansáramos suficiente y nos llevaron a los lugares que más nos podían interesar.

              
Con todo el grupo de la casa
Visitamos el monte de Santo Tomás, lugar muy bonito por el enclave en el que se encuentra y significativo porque según la tradición allí fue recluido el santo al ser expulsado de la ciudad. Desde ahí se divisa  la gran ciudad, la cuarta más grande de toda la India.. Luego nos llevaron a la catedral  de Santo Tomás, edificada sobre la tumba del Apóstol. Con noche cerrada llegamos hasta la Playa Marina, la segunda más larga del mundo; allí dimos un paseo y tuvimos el capricho de mojar nuestros pies en el Océano Índico. La temperatura era muy agradable y había bastante gente. Al día siguiente pudimos verla desde el coche a plena luz. A nuestra mentalidad llama la atención que todo el mundo esté vestido en la playa en un día de intenso calor.
 
           
En la tumba de la madre fundadora con Shaiji
Este segundo día nos llevaron a visitar la tumba de su fundadora, lugar muy significativo para ellas y espacio tranquilo pata la interiorización. Allí también hay una comunidad que nos acogió con el cariño de todas estas hermanas que con tanto interés han abierto las puertas de sus comunidades para que pudiéramos descansar y disfrutar. Luego nos acercaron a hacer unas compras que después nos ofrecerían como obsequio a cada una de nosotras.
            Es preciso descansar porque la noche es larga en el tren, así que celebramos la Eucaristía presidida por nuestro amigo el Padre Prabhu en un ambiente tranquilo, reposado y en actitud de acción de gracias,  hacemos una merienda cena con entrega de regalos y después un tiempo libre que cada una puede organizar a su gusto.
            La convivencia con el nutrido grupo de junioras que están en la casa en estos momentos es muy amena y agradable. Son chicas jóvenes llenas de vida y de ilusión, que nos manifiestan un gran cariño en todo momento. La Madre General se desvive porque todo esté bien y nos sintamos cómodas. El resto de la hermanas igual. Nuestro amigo, que comparte estos dos días con nosotras, queda encantado del trato que tanto a nosotras como a él nos dan todas las hermanas. Es un verdadero testimonio de lo que es una fraternidad.
           
Con Shaiji, juniora que estuvo dos años en Peralta de la Sal

             Tenemos muchos motivos para estar agradecidas. Junto a nuestras hermanas hemos disfrutado y hemos aprendido mucho. Y por supuesto... nos ha quedado muy claro donde tenemos nuestras casas. ¡Qué bonita es la vida cuando somos capaces de compartir lo que somos y lo que tenemos!

domingo, 24 de mayo de 2015

Un respiro en medio de tanto calor

Nos tomamos unos días de descanso del calor. Tres de las hermanas nos dirigimos a otro estado, Tamilnara, y nuestra hermana Carmen tiene que quedarse por asuntos médicos. No permite que perdamos la oportunidad de descansar unos días.
 
 
            Salimos de Khammam con hora y media de retraso  después de dar una agónica carrera, puesto que el coche del tren que llevaba nuestro número estaba a mucha distancia. Luisa y yo nos montamos con el tren en marcha, para cuando llegó Ilu ya había parado. Fue posible cogerlo gracias a la rapidez del fr. SUDAKAR que corrió y consiguió que el tren parara.
            La noche bastante cómoda y la llegada a Chennai estupenda. En la estación nos esperaban las dos hermanas de Sta. Ana (una de ellas, Shaiji estuvo dos años en Peralta de la Sal  y yo la conocía perfectamente, ella habla bien el español) y el fr Prabhu (nuestro primer profe de inglés y muy buen amigo). Juntos todos nos llevaron a la casa general de ellas. Por el camino nos dieron el primer desayuno. La acogida apoteósica. Las junioras nos recibieron con el fuego encendido en sus bandejas. Enseguida nos llevaron al comedor a hacer el desayuno mas fuerte, después de pasar por la capilla a saludar al Señor. Breakfast fue un momento muy majo en el que conocimos los nombres de las hermanas, hablamos con ellas. Tras un tiempo de descanso, de encuentro con personas queridas, la comida en toda regla, muy animada y con mucho esmero preparada. Paseo o descanso, cada cual lo que quiso. Encuentro simpático con las junioras. Yo conocí y salude a las novicias, un grupo de 21 jóvenes llenas de vida y de ilusión. Las dos hermanas nos acompañan a Kadaikanal. Pasamos la noche en el bus, y a las 6,30 de la mañana llegamos al destino. Nos colocan en las habitaciones y podemos descansar o hacer lo que nos parezca, mas adelante subiremos a la zona turística, haremos unas compras, visitaremos dos parques y sacaremos los billetes para el día de vuelta.
            Los días pasan entretenidos, ayudamos un poco a las hermanas en el albergue al que acuden diferentes grupos, estudiamos un poquito el inglés, salimos a dar algún paseo y nos llevan a diferentes lugares. vemos el museo de naturaleza que tienen los jesuitas y visitamos a la tía religiosa jubilada de Sr. Georgina.  Otro día salimos de compras. Voy yo sola con las dos jóvenes y compramos entre otras cosas las batas para casa. Yo también he visitado algunas familias con las hermanas jóvenes . En ellas nos han acogido con cariño y se han sentido muy felices de que fuéramos a verlos. Como acostumbran en India piden la bendición, y en alguna de ellas he tenido que hacer una oración con la familia. Por supuesto que ha sido en español.
            Ilu se pone mala y pasa un día en la cama con problemas de estómago y riñón. Ilu y Luisa también visitan otras familias con otra hermana.
A lo largo de los días, el tiempo  nos acompaña poco. Llueve prácticamente todos los días, pero es una verdadera maravilla no pasar calor. Por la noche en la cama nos tapamos bien porque hay mucha humedad y el frío penetra hasta lo mas intimo. Es igual, preferible esto al sofocante calor de Khammam.

            Cada día vamos a misa al monasterio de las carmelitas a las 6,30 de la mañana. Un día vamos a visitarlas y pasamos con ellas un buen rato. Les gusta que les cantemos la canción de Santa Teresa, "Nada te turbe" y hacen intentos por aprenderla. Un sábado nos hacen cantar la Salve en español al finalizar la Misa. Después nos dicen que les ha ayudado a interiorizar y nos felicitan.
            Un domingo visitamos a otra congregación de religiosas en la zona de arriba. Son las Hermanas de la anunciación de la Bendita Virgen María. Primero participamos en la Eucaristía junto con el pueblo que también participa y después recorremos dos de las comunidades que tienen dentro de ese hermoso recinto. Igual que si nos hubieran conocido de toda la vida. Pasamos con ellas toda la mañana y nos invitan a almorzar en los dos lugares.
Mientras estamos aquí en Kodaikanal comienzan las fiestas del pueblo. Son en honor a San Francisco Javier y participamos en la Misa inaugural y en la izada de bandera con el santo. La gente esta feliz y la Eucaristía es muy solemne, amenizada por un  excelente coro, el coro de la parroquia.
            Sister Elizabet marcha unos días con su familia y sister Selvi se va el sábado también a una fiesta familiar. Salimos a despedirla al bus porque a ella ya no la veremos.
La víspera de marchar salimos con las hermanas a la ciudad y nos coge un aguacero terrible. Habíamos entrado en el parque donde hay un maravilloso colorido de flores de multitud de especies. Vaups al mercado de verduras y frutas que cada domingo se monta en el lugar y nada de nuestro cuerpo queda en seco. Al llegar a casa es preciso secarse bien. El lunes, día de regreso podemos acercarnos hasta "Silver fox", una cascada preciosa en las cercanías de la casa. Disfrutamos del maravilloso paisaje ya que las nubes y la niebla no nos han dejado verlo el resto de los días. A las 7 de la tarde cogeremos el bis para bajar a Chennai.
Continuará...

martes, 14 de abril de 2015

LOS RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS TENEMOS UNA CITA

            El sábado pasado los religiosos y las religiosas de la diócesis de Khammam nos reunimos en el Santuario de Karunagiri para pasar una mañana de encuentro y convivencia , bajo el lema "Despertad al mundo. Estad contentos, regocijaos, irradiad alegría". Tras los saludos y presentaciones de forma particular, un grupo de niños del colegio de los hermanos de Monfort presentó e hizo la Oración con sus preciosas canciones.

           
Escenario
Tras este inicio, un padre jesuita, Fr. Rex Angelo, impartió su charla en la que nos animaba  como grupo importante en la diócesis a estar siempre con el oído atento a las necesidades de cuantos viven cerca de nosotros, a ayudar a la gente que lo necesita a recuperar su dignidad y a seguir dando pasos de entrega al Señor, todo ello con la alegría del Evangelio. Como es lógico en nuestro imperfecto inglés, muchas de las cosas se nos pierden, pero con un poco de atención y con ganas se sigue la idea más importante.
            Las mentes, sobre todo de quienes tenemos que hacer doble esfuerzo para captar el mensaje se cansan bastante, por lo que una vez terminada la charla continuamos con el "Tea break", o sea con el descanso, el té y los diálogos de unas con otras.

Vista de un grupo

 
A continuación, unos grupos de niños y niñas de distintos colegios nos obsequian con sus maravillosas danzas, rítmicas y muy movidas unas, y melodiosas y tranquilas otras. Disfrutamos de la danza tradicional india y sentimos no aplaudir a nuestros chicos (son los del internado de huérfanos que tanto nos quieren) por no ser costumbre responder a quienes actúan con este gesto. También un grupito de profesoras nos deleitan con su movimiento, claro está no tan suelto y ágil como el de los niños.
            Seguidamente llegamos hasta la iglesia y celebramos la Eucaristía presidida por nuestro señor obispo, que nos invita a potenciar nuestra vida espiritual en formación y oración para mejor llegar a la vida de los pobres.
            Este encuentro termina con la comida. Como siempre que comemos juntos, nosotras ya tenemos elegido el menú: arroz solo, sin elementos que piquen, chapati y banana. Con el resto de alimentos corremos el peligro de dejar nuestras bocas abrasadas, así que ya ni lo intentamos.
           
Niños y niñas haciendo la oración
             Habíamos previsto visitar a la familia de nuestro profesor de télegu, pero como acaba antes de lo preciso, llegamos a la casa y el profesor no está (lógico, está en clase) así que saludamos a la madre y como no podemos comunicarnos en absoluto volvemos para casa bajo la mirada arrasadora de un sol que nos extenúa. Y es que el tiempo cuando es bravo (como los toros) ataca de verdad.
            Estos dos últimos días nos está dando una tregua y podemos respirar mejor, pero lo que a unos nos viene bien, a otros los arruina, y eso es lo que ha pasado con las tierras de esta pobre gente. Las lluvias de estos dos días les han arrasado las cosechas. En conclusión, es preferible seguir pasando calor, aunque nos duela.
 
Padre dando la charla
 
Niñas danzando
 
 
Nuestros niños moviéndose a todo ritmo
 
Otro grupo de niñas danzando
 
Maestras en movimiento con un paloteado
 
En la Iglesia
 
En la Iglesia
 
 

martes, 7 de abril de 2015

VIVIR LA PASCUA DE FORMA DIFERENTE

            Voy a intentar hacer una breve reflexión en voz alta, más bien voy a desgranar a través de estas letras algo de lo que durante estos días ha pasado por dentro de mí.
            Es  un largo camino viviendo año tras año los acontecimientos que en torno a la Pascua, la Iglesia y este mundo nuestro han ido poniendo para acercarnos al Misterio de nuestra Salvación. En cierto modo considero que yo había entrado en una especie de rutina, repitiendo cada año más o menos lo mismo, trabajando con ahínco e inquietud para que las celebraciones fueran lo más perfectas y cercanas al pueblo en lo que a mí concernía. Fuera de mí, desde Navidad  escuchaba a diario la permanente música de fondo que las cofradías con sus tambores y sus trompetas lanzaban al aire de toda la ciudad. Se acercaba la Semana por excelencia del calendario cristiano y en el ambiente en el que yo me movía todo olía a procesiones, pasos, música, desfile...
 
Un momento de la celebración de la Vigilia Pascual en el Seminario.
            Pues bien, este año no he escuchado nada de todo eso. Tras una larga Cuaresma en la que he podido contemplar la austeridad de un pueblo cristiano que cree de veras todo lo que vive y que lo vive con intensidad, llegan los días más destacados, el Triduo Pascual, abierto solemnemente con el Domingo de Ramos. No observo ningún tipo de boato externo, aunque sí se dejan oír las constantes manifestaciones de fe que a través de la oración y las canciones el pueblo va expresando. Es cierto que a lo largo de toda la Cuaresma he ido participando en el Vía Crucis semanal, en el que la gente manifestaba su espíritu de sacrificio, pero me llega muy adentro el Gran Vía Crucis del Viernes Santo, austero, multitudinario y silencioso a la vez, en el que todos, niños, jóvenes, adultos (y no puedo decir ancianos porque no los hay) sólo se preocupan de lo que llevan entre manos, es decir, de acompañar a Jesús en un camino difícil, para nosotros casi imposible,  de entrega, de amor y de ternura. Como único acompañamiento dos cruces, una grande que parece presidir y otra un madero pesado que algunas personas van arrastrando. El resto lo forman todos los participantes que con verdadero espíritu oran con fuerza, dejando escuchar sus cánticos y plegarias. Las reflexiones a cada estación la gente las vive en un silencio total. Una no entiende qué es lo que están diciendo, pero es como si lo entendiera todo. Esta vez no necesito texto en español, el ambiente, el clima creado entre todos,  es suficiente para  entrar en el misterio.         
            Quiero destacar también la Gran Vigilia Pascual del Sábado. Nosotras participamos en dos lugares distintos. Carmen y Luisa van a la Parroquia donde comparten con el pueblo una larguísima ceremonia que termina a las 4,20 del domingo. Según cuentan, hay unas cuantas personas entre niños y adultos que reciben el Sacramento de Bautismo y la comunidad lo celebra con mucha alegría. Ilu y yo optamos por ir al seminario y rezar en inglés, que por lo menos entendemos un poco mejor. Hay un ambiente muy familiar y participan también un grupo de unas 40 chicas jovencitas. Pero lo que yo quiero destacar es el espíritu de la gente a quien no le importa el tiempo empleado sino lo que ahí se está viviendo. Es la celebración más importante de todo el Año Litúrgico y como tal hay que celebrarla. Cómo me gustaría que todos los cristianos llegáramos a descubrir  su valor y la viviéramos tal y como se merece.

Otro momento de la celebración de la Vigilia Pascual
            Todos los días han sido importantes, pero he querido destacar estos dos momentos por lo que para mí han significado. A todos los que leáis el blog os deseo una feliz y santa Pascua de Resurrección. Que Jesús resucitado colme las aspiraciones más grandes que cada uno albergamos dentro de nuestro corazón.